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La complejidad irreducible y las trampas para ratones

13 febrero 2009

Algo es irreduciblemente complejo si está formado por varias partes, y cada parte es absolutamente necesaria para que funcione la estructura. La implicación es que este tipo de estructuras o máquinas irreduciblemente complejas no pueden ser construidas por la selección natural porque, en la selección natural, cada componente debe ser útil al organismo durante la construcción de la máquina. Behe usa el ejemplo de la trampa para ratones. Una trampa para ratones tiene cinco piezas que son absolutamente necesarias para que funcione. Si saca cualquiera de estas piezas, la trampa dejará de atrapar ratones.

La trampa debe tener una base sólida a la cual poder fijar las otras cuatro piezas, un martillo que aplaste al ratón, un resorte que dé al martillo la energía necesaria, una barra de retención que sostenga al martillo energizado por el resorte, y una traba a la cual esté fijada la barra de retención que sostiene al martillo en tensión por el resorte. En cierto momento, el movimiento de un ratón, atraído a la trampa por un sabroso pedazo de mantequilla de maní, hace que la barra de retención se corra de la traba, liberando al martillo para que caiga sobre el desprevenido animal.

Es bastante fácil imaginar una pérdida completa de la funcionalidad si uno quita cualquiera de estas cinco partes. Sin la base, las otras partes no pueden mantener la estabilidad adecuada y la distancia entre sí como para ser funcionales; sin el resorte o el martillo, no hay forma de atrapar al ratón; y sin la barra de retención y la traba, no hay forma de armar la trampa. Todas las partes deben estar presentes y deben tener una justificación para poder atrapar al ratón y para que la máquina siquiera funcione.

Uno no puede construir una trampa para ratones mediante la selección natural darwiniana. Supongamos que usted tiene una fábrica que produce las cinco piezas de la trampa para ratones, pero los usa para otros propósitos. Con el paso de los años, al cambiar las líneas de producción, las piezas sobrantes de los aparatos que ya no se fabrican se guardan en estantes del cuarto de almacenaje. Un verano, la fábrica es invadida por ratones. Si alguien se lo propusiera, podría ir al cuarto de almacenaje y comenzar a jugar con las piezas sobrantes, y tal vez podría llegar a construir una trampa para ratones. Pero esas piezas, por sí solas, nunca se ensamblarán espontáneamente para formar una trampa para ratones. Una pieza similar a un martillo podría caer accidentalmente de su caja a una caja de resortes, pero esto es inútil hasta que la totalidad de las cinco piezas estén ensambladas para que puedan funcionar juntas. La naturaleza haría una selección contraria a la producción continua de las partes sueltas si no están produciendo un beneficio inmediato al organismo.

Michael Behe simplemente dice que hemos aprendido que varias de las máquinas moleculares de la célula son tan irreduciblemente complejas como una trampa para ratones y, por lo tanto, son igualmente incapaces de ser construidas por la selección natural.

[extraído de: http://www.ministeriosprobe.org/docs/caja_negra.html]

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